Archivo de la etiqueta: Gente con ideas ingeniosas

Manu Zen

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El otro día lo escuchaba a Manu Chao por la radio con Pergolini, decía cosas interesantes, Pergolini le preguntaba si cuando estaba de gira iba a ver otras bandas, por ejemplo Pink Floyd, Manu contestaba que no, que le aburrían, que el rock actual era la cosa más conservadora del mundo, que hasta el catering era una pose ensayada. Pergolini asentía. Le preguntó de qué equipo era hincha, Manu contestó que de ninguno, del que juegue más bonito, por ejemplo en la final del mundial fue hincha en el primer tiempo de Francia y en el segundo de Italia.
Para algunos esa actitud “superada” puede indignar, necesitamos tanto pertenecer a algo, identificarnos con algo tan mísero como un remera, un grupo de rock, un apellido, un país, un barrio, una profesión, una empresa, que nos molesta que venga uno y diga que todo le da igual, que vive el día a día, que no es de ningún lugar, que vive al margen. Nosotros nos “comprometemos”, le hacemos el aguante a la vida, nos jugamos, él no. ¿Le creemos o no?, ¿será posible vivir así sin tantas “seguridades”, “compromisos”, “verdades” ? Sí, ya sé, él no tiene nada que perder, lo tiene todo supuestamente, vende muchos discos, hace lo que quiere.
Manu me hace acordar a cosas que leí sobre el budismo zen: la idea del desapego, vivir el presente como única realidad, no atarse a nada, esquivar la meta y el éxito y disfrutar el camino. Hoy se nos hace tan difícil. Que alguien nos ayude.

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Tres fotos, tres historias

Estas 3 fotos las saqué durante una investigación que hice entre febrero y mayo de este año sobre el movimiento de Comercio Justo en la Argentina. El Comercio Justo es básicamente comprar con conciencia y promover formas de producción justas y sustentables, ver qué consumimos y a quién estamos beneficiando con nuestra compra. Aquí hay tres historias de personas muy valiosas que conocí durante esos viajes al Chaco y Bariloche.

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Toty Flores, diputado

Toty Flores se define así mismo como “emprendedor por convicción”.
En 1995 se quedó sin su trabajo de obrero metalúrgico y formó el Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza (MTD), cortó calles y fue uno de los primeros en recibir el apodo de “piquetero”. Hoy es fundador de la Cooperativa La Juanita y Centro para la Educación y Formación de Cultura Comunitaria, en La Matanza. Allí, un grupo de desocupados como él crearon una usina de trabajo y cultura solidaria, rechazaron los Planes Trabajar que les ofreció el gobierno por considerarlos un método esclavizante y construyeron un taller textil, una panadería, un jardin de infantes y van por más. Su sueño es crear una Universidad. Un espacio desde donde difundir todo el entusiasmo y
la esperanza que uno se contagia cuando está en ese lugar. El 10 de diciembre asume como Diputado Nacional.
En la foto, Toty aparece sosteniendo un copo de algodón en Pampa del Indio, Chaco. La Cooperativa de Toty forma parte de una cadena textil justa y solidaria que este año exportó 40.000 remeras de algodón a Italia. La cadena nace allí, en el Chaco, en una comunidad de 600 familias indígenas tobas que tienen como legado cultural y laboral el cultivo del algodón. Ese algodón, una vez cosechado a mano por las familias tobas, es enviado a la ciudad de Pigüé (Bs.As) donde continúa la cadena textil. En esta nueva etapa participan los socios de Textiles Pigüé, la fábrica donde se hacían las remeras de la selección de fútbol y que iba a ser cerrada por sus dueños en el 2003, pero fue recuperada por sus trabajadores. Allí hacen el hilado y teñido de las telas. Finalmente viajan hasta La Matanza, donde el taller de la Cooperativa La Juanita, conformado por 8 mujeres, realiza la costura y acabo final de las remeras. De allí viajan en barco a Italia, para ser vendidas en Tiendas de Comercio Justo italianas.

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Mártires López, algodonero

Mártires López es el líder de la Unión Campesina, un grupo de 600 pequeños productores algodoneros indígenas y criollos de Pampa del Indio, en el Chaco.
Juntos volvieron a cultivar algodón luego de 10 años.
En 1997 el precio del algodón cae en el mundo y los tobas dejan el cultivo, viven momentos de pobreza extrema que los lleva a realizar una marcha de 300 kilómetros pidiendo alimento y ayuda.
Hoy toda la familia toba regresa a la cosecha, y utiliza sus métodos ancestrales, que parten de un respeto profundo por la naturaleza que los rodea. El cultivo es manual y no utiliza ningún elemento que agreda al medio ambiente. Es así como consiguen un algodón de primera calidad que se utiliza como la materia prima fundamental para confeccionar remeras. Cada familia toba tiene una hectárea de campo para el cultivo, eso equivale a una tonelada de algodón por cosecha anual. La venta de esa cosecha es casi el único ingreso que tiene la familia toba en todo el año.
Gracias a que forman parte de una cadena textil justa y solidaria junto a Toty Flores, logran un ingreso mayor por tonelada del que obtendrían en el mercado corriente.
Este algodón toba se transforma en una remera que se vende en Italia.

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Viviana, tejedora

Viviana Ferrada hace tejido en dos agujas con lana de ovejas patagónicas, es algo que heredó de su madre Rosalía. Juntas forman parte del Mercado de la Estepa, un emprendimiento creado por Roberto Killmeate en Dina Huapi, un pequeño pueblo cercano a Bariloche.
Allí, en un gran local que da a la ruta, se reunen artesanos de toda la estepa patagónica para mostrar y vender sus productos. Cada uno se encarga de atender el local una vez a la semana, la venta es sin intermediarios, del productor al consumidor. Viviana atiende el local y vende los sueters que se ven en la foto. Están hechos con lana natural y los dibujos que muestran siguen las tramas de antiguos diseños indígenas.
El Mercado de la Estepa tiene como objetivo dar un espacio de comercialización y brindar asesoramiento a los artesanos desperdigados en la inmensa estepa patagónica, personas que viven aisladas, soportando duros inviernos y que no saben cómo comercializar sus productos, ya sean dulces caseros, artesanías en madera, ponchos o abrigos de lana, todos nacidos de la tierra que los circunda, genuinos y con una extraña sabiduría.

Tal vez lo más valioso del Mercado es el sentimiento de revalorización y dignidad que disfrutan estas personas cuando alguien les compra un producto y ellos les explican cómo está hecho.
Como confiesa Rosalía, la madre de Viviana, “yo vendo directamente lo que hice con mis manos, y siento orgullo, uno valoriza más lo que hace, me siento mejor, me doy más importancia, siento que puedo hacer muchas cosas”.