Archivo mensual: agosto 2010

Grandes escenas

The Warriors (1979), Walter Hill.

Película de culto que todo joven de espíritu debería ver ya mismo. Durante una reunión de las más grandes pandillas de New York, Los Warriors son acusados falsamente de matar a Cyrus, el líder del grupo más grande, los Riffs. Allí comienza una persecución por toda la ciudad, donde los acusados intentan volver a su hogar, Coney Island, y en el camino intentan demostrar su inocencia.

Escena sublime:

Aunque para algunos puede ser considerada una película clase B o simplemente de acción, el director Walter Hill logra filtrar una escena genial  que muestra con gran simpleza, casi sin diálogos y cierta poesía, las diferencias sociales entre los pandilleros y unos chicos ricos que comparten el subte con ellos. Verla, aquí.

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Construyo puentes

No sé cuándo se le ocurrió pintar el piso de celeste a Mamá, ahora hay un mar entre la ventana y mi cama.Todos los días, cuando llego del colegio, como un sandwich de queso y voy a mi cuarto a seguir construyendo puentes con libros. Mi camioneta playmobil hoy cruza sobre La hormiguita viajera, sigue por El mono relojero y se estaciona en Marta y Jorge. Upa es la rampa por la que llego al barco, una enorme, viejo, del cual me da bronca que no tenga todas las chimeneas completas, hay dos que están rotas. Igual, como no tengo una hermanita a quien echarle la culpa de eso, nunca sabré quién las rompió.

“Mamá tiene un problema”, me dijo un día mi hermano mayor. Fue cuando me quise ir de casa y vivir en la plaza de enfrente. Ahora ya no tengo ganás de irme, aunque a veces sí, es que me divierto jugando acá, los libros que uso de puente, los autos, el piso celeste.Mamá me hace demasiados regalos y yo siempre le tengo que decir que no a todo lo que me ofrece: ¿querés más alfajores?, ¿ te compró más coca cola? No, no, no… No sé porque lo hace, siempre está pendiente de lo que quiero, y claro mis amigos se aprovechan y se comen todo, y a mí me da vergüenza tener esta madre. “Mamá es así…”, me dijo la otra vez mi hermano, “cuando seas grande se lo vas a poder contar a tus amigos”, me explicó.Ayer ella entró al cuarto, ya era de noche, se golpeó con algo, se acercó a mi cama, me abrazó y con un olor raro me dijo perdoname. Yo me hice el dormido y me pregunté qué pasaba en esta casa donde hay un mar en mi cuarto y yo debo usar libros para no hundirme.