Archivo mensual: agosto 2009

Nos vemos en Morón (cuentos inconclusos)

Juan se pegó a la puerta y escuchó. La situación era bastante ridícula, hace horas que se estaba meando y de pronto pensó en hacer ahí mismo, mearse encima, ya lo había hecho una vez cuando salió de un bar muy borracho, hace tiempo. Llovía y el pis en sus pantalones tuvo el mismo efecto que el agua que caía sin preguntar. ¿Esto realmente me pasó? pensó, ¿me hice encima esa vez?, lo recordaba claramente pero no estaba seguro… Sí, iba caminando por Rodriguez Peña, tenía puesto uno de esos pilotos beige, llovía fuerte, era verano, cuatro de la mañana.
Mientras tanto seguía escuchando.
De pronto oyó algo fuera de lugar, un sonido extraño que le hizo acordar al comienzo de un tema de Pink Floyd, ¿cuál era?, a ver… ¿qué discos de ellos tenía?, el primero con Barrett, otro con los primeros simples, “See Emily play”, ese que tocaba en la guitarra cuando tenía quince, dieciocho años, cuál otro, “The wall”, no…muy obvio, “la obviedad es el alimento de los pacatos” recordó. El de la vaca, ¡ése!, cómo se llamaba, no sé…¿el tema?, ese que empieza con un ruido cotidiano, alguien hablando, una radio, un desayuno. Alan toma el desayuno y se fríe unos huevos, ¿habrá leído algún diario mientras desayunaba?, ¿a dónde habrá ido después?, ¿trabajo, a caminar por ahí, a comprarse un auto nuevo, a visitar a una tía inválida? Cuántas preguntas, mejor escucho, ya se me pasaron las ganas de mear.

Juan vive en una casa grande, todas las mañanas se viste con algo marrón, come semillas y corre hasta un colectivo que siempre va lleno de chinos y de mujeres embarazadas, imposible que encuentre un lugar libre, un día casi lo logra…
Se subió como siempre, puso las moneditas de a una, tardó cuatro minutos en pagar, eran veinticinco monedas de cinco centavos, algunas las tuvo que pasar hasta tres veces. Era fóbico a las monedas chiquitas, sucias, usadas, tenía que sacarselas de encima rápido. Cuando vio aparecer lentamente el boleto sintió un alivio íntimo, se felicitó y siguió adelante, hizo tres pasos y se topó con el paisaje habitual: las cuatro primeras filas ocupadas por mujeres con panza, hizo un cálculo rápido  “5 meses, 3 meses,  8 meses,…mellizos, primeriza…” También miró de reojo a los chinos, ocupaban la fila simple, dueños de supermercados, profesores de kung fu, seguro habían tomado té verde a la mañana, se los veía enérgicos y expectantes, los chinos no suelen andar en colectivo…

CONTINUARÁ