Archivo mensual: abril 2008

Psicodelia, krautrock y modernidad crítica…

Entrevista al artista en wussmannblog.wordpress.com/2008/04/29/claudio-herrera-dixit/

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Sobre Sonic mirror de Mika Kaurismaki.

 

La música es el remedio para el tamaño despropósito en el que se transforma el mundo de vez en cuando, y Billy Cobham es el placebo perfecto para las almas que buscan en el ritmo algún remanso, alguna señal. Así parece entenderlo Mika Kaurismaki, director finlandés, quien rastrea en la humanidad y la destreza del mítico baterista Bill Cobham, quien tocó con Miles Davis y la Mahavishnu Orchestra entre otros, para encontrar una prueba fehaciente de que la música puede ser un gran antídoto para estos tiempos.

Kaurismaki pivotea entre dos realidades muy distintas y que en cierta forma reflejan el mundo actual: las calles de Río de Janeiro, llenas de esa vitalidad grosera y surreal, de habitantes a los que uno envidia su alegría y su estoicismo, y la opulenta, correcta y frígida Suiza: aquí los niños no ríen, son autistas, y la música, en especial los timbres percusivos, son el puente para salir de sí mismos. Subdesarrollo e hiperdesarrollo, alegría y tristeza, desidia y eficiencia, calor y frío, el mundo es una gran paradoja. Pero Cobham y sus tambores unen, y mientras recorre con cierta timidez las calles cariocas junto a tres niños que tocan en una escuela de samba, va descubriendo que sus orígenes están ahí, y que no hay con que darle: el ritmo nace con los tambores en África, con tribus que emigraron y repitieron eso de pegarle a algo como acción sagrada, vital y necesaria, miles de años de descarga y conexión con algo más grande. Es gracioso verlo a Cobham, quien tocó y toca jazz con vacas sagradas, intentar entender el patrón de una batucada, no lo encuentra, y así se lo ve medio perdido mientras un niño de 10 años le marca el rumbo.

Luego llega a la precisa y nevada Suiza, a un centro para jóvenes autistas. Ver a un autista es ver la desconfianza hecha persona, la gestualidad de sus caras es una mezcla de sufrimiento, indiferencia y locura. Son como nosotros cuando queremos hablarle a la chica que nos gusta pero no nos animamos, nos quedamos a mitad de camino, perdidos, frustrados, diciendo incoherencias y sobreexcitados. El autista parece que se va a conectar con el mundo que lo rodea pero no, hay una misteriosa voz interior que lo tira de nuevo para adentro. Es como tener un ser interno que te boicotea todo el tiempo, y que no te deja disfrutar de nada de los que ves a tu alrededor. Billy Cobham llega al lugar con un grupo de pecusionistas nigerianos, empiezan a tocar y los pacientes comienzan a reaccionar, hay caras de felicidad, saltos enloquecidos, intentos fallidos por seguir un ritmo, pedidos de silencio. De a poco se va formando una sesión delirante, donde todos tocan algo sin mucho sentido, tambores, campanas, timbales, un chico down aporrea un bombo y le va la vida en eso, caos total, free jazz autista…

Sonic mirror de Mika Kaurismaki, la dieron en el último Bacifi y ojalá algún alma caritativa la estrene. El mundo sería más habitable con estas películas.

Elogio del Día

  • Algunas veces por semana paso por un supermercado “Día” para comprar algunas frutas o yogurt, lo que se transforma en una experiencia estimulante, un micromundo con sus propias leyes y razones. Uno ingresa en un espacio que es indiferente a lo que dicta el mundo actual: el éxito, la belleza, la velocidad, la eficiencia.
  • Apenas un sobrepasa la puerta se encuentra con una imagen desoladora, la primera impresión es que ese lugar acaba de ser saqueado por una horda de fanáticos zombies en busca de alimento alienígena. Las estanterías se muestran semivacías, escuálidas, sucias, devaluadas.
  • Cuando en un comercio hay más empleados que clientes, la ecuación da mal. Y esto casi siempre sucede en este lugar.  
  • Unos pocos empleados se mueven por el lugar como autómatas, siguiendo confusas planillas que les informan que el jabón en polvo debe estar encima del papel higiénico y que los flanes instantáneos deben estar ordenados por su precio. Uno recorre el lugar y la risa de incredulidad es inevitable.
  • El hombre de seguridad usa anteojos, flaco, desgarbado, el uniforme sucio le sobra por todos lados. Mira desafiante a los pocos audaces que recorren taciturnos las góndolas.
  • Los retiros de caja se realizan por sumas ínfimas (50, 100 pesos). En “Día” nadie hace las compras para todo el mes, es un salvoconducto para economías de corto plazo.
  • Si uno compra pocos productos le cobran la bolsita, sale 10 centavos.
  • Sin embargo, es un lugar encantador, vivo, real. Muchos más interesante que esos supermercados impolutos, racionales y obesos. Uno recorre sus “calles”, mira sus “habitantes” y puede imaginar historias (el cajero gay incomprendido, el guardia desválido, la supervisora rapaz). Es la locación perfecta para una película de los Coen.
  • “Día” es el supermercado donde uno se podría cruzar a Bukowski tirado y bebiendo de una botella de whisky mientras planea tirarse a una de las cajeras en el baño de servicio. Seguro que hablaría un castellano muy bueno.