Archivo mensual: diciembre 2007

Las últimas sebitas o cómo soportar fin de año

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  • Uno termina el año tirando sebitas ahogadas por cientos de días de rutina, deseos, ansiedad, trabajo, fiaca y alegrías.
  • Nunca me gustaron los petardos, me dan miedo, el ruido me aturde y me pone frenético.
  • Los fuegos artificiales se pueden clasificar por su orden evolutivo:
  1. Los petardos, rompeportones, tres tiros o como quieran llamarlos son el grado más primario, torpe, terrenal. Se prenden y su efecto es sólo sonoro e instantáneo, visualmente son nulos, la reacción en el hombre es instintiva: susto, enojo, gritos o risas nerviosas.
  2. Luego están las cañitas voladoras, ya en un grado mayor de evolución, hacen menos ruido y vuelan, generan un impacto visual proporcional a su precio. Las cañitas despegan de la tierra y eso ya es algo. En la persona que los ve pueden producir diversos sentimientos: asombro, sorpresa, alegría, melancolía, sopor, etc.
  3. Por último, están los globos de papel, esos que uno prende y despegan. Éste sería el grado mayor de la evolución: cero ruido y efectos, alto nivel de participación de la persona que lo ve. Mientras se prende, uno pide un deseo que se irá con el globo. El silencio y ver el globo volar cerca de las estrellas puede generar múltiples efectos en la persona: extrañeza, incredulidad, felicidad, esperanza, embriaguez y hasta intentos de conexión con seres pasados o alienígenas.
  4. Felices fiestas.
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La lógica del cine

  • I Hoy fui a cubrir un “roadshow” (una suerte de adelanto) de la película 10.000 A.C, la última de Roland Emmerich, el director de tanques como El día después de mañana, Godzilla y Día de la Independencia. Llegué puntual y pude disfrutar un sofisticado desayuno prensero (medialunas, jugos, tortas, quesos y frutas), todo ambientado con una cierta extrañeza, por ejemplo, en un rincón de la mesas habían volcado prolijamente una montañita de yerba mate y al lado se podía ver una torre de mates de acero apilados, el conjunto era casi una instalación posmoderna, sin embargo no se podía tomar mate, solo café, té o jugos.
  • II La fauna de periodistas de cine es muy especial, y rápidamente uno puede detectar quienes son los que laburan en tele (usan traje), los que llevan años en la lucha (usan maletines de cuero negro y camperas de tela azul o beige) y quienes son aprendices y escriben para una revista ocasional o en Internet (look deportivo, cargos, anteojos de marco, cortes de pelo muy estudiados). Como no conozco a nadie, me quedé a un costado, comí sin complejos y observé casi como un antropólogo lo que sucedía. Olvidé detallar que como culminación de la afectada ambientación del catering, que incluía pedazos de madera sobre los que graciosamente habían colocado una palmerita o tubos de ensayo que habían rellenado con ensaladas de frutas, yacía sobre nuestras cabezas una suerte de red de pesca con pedazos de cuero, o algo así. Luego, al ver fragmentos de la película, entendí que esa decoración era una clara evocación a una escena que muestra la caza de mamúts que practicaban nuestros antepasados con redes. Hay que saber observar con detalle.
  • III Pasamos a la sala, nos sentamos y aparece en escena una mujer que se presentó como la representante de Warner, la distribuidora de la película, nos agradeció a todos por estar allí y nos invitó a ser “socios” en este nuevo lanzamiento de la compañía, todo con un claro tono imperativo, llamándonos a reaccionar y a defender la causa “10.000 A.C ” casi como si fueran niños infectados y condenados a morir de hambre que necesitaban nuestra ayuda urgente. Luego apareció el director de la película en persona, Roland Emmerich, quien nos introducía cada una de los cortos fragmentos que íbamos a ver de 10.000 A.C, película que está ambientada obviamente es ese contexto histórico e intenta retratar cómo era el hombre por esos años. Lástima que no es más que un pastiche que por momentos copia cierta mitología de El señor de los anillos, tiene arengas a lo Corazón valiente , utiliza actores supuestamente nativos como Apocalypto y mezcla a los mamúts con las pirámides egipcias sin mucha convicción. Un resumen bastante básico del  mito del héroe: la historia del hombre ordinario al cual se le asigna una misión extraordinaria que lo va a convertir en héroe luego de sortear varias dificultades en el camino. La idea de la transformación, uno llega al destino distinto de cómo salió. Emmerich cuenta que recorrieron casi todo el planeta buscando los actores, que fue un casting muy exigente y duro, luego uno ve al protagonista (actor desconocido, músculos de rigor, cara cuasi-indígena, dreadlocks, incapacidad para trasmitir alguna emoción, ya sea ansiedad, miedo, alegría) y se da cuenta de que perfectamente podría haber integrado el plantel de Clave de Sol o La banda del Golden Rocket.
  • IV E mmerich nos subraya el mensaje de la pélicula, “quiero trasmitir la idea de unión, nuestro héroe une a las distintas razas que aparecen. No como hoy, que como planeta estamos desunidos”. Uno se pregunta qué necesidad tiene de dejar un mensaje edificante una película que está hecha sólo para entretener, pero es verdad que todos tienen derecho a dejar un mensaje en la vida, un epitafio.
  • V A mi lado se sentaron una chica y un chico, la chica, por lo que deduje era estudiante de cine y acababa de empezar a trabajar en Warner, le confesaba al chico: “me di cuenta que tenía que dejar los cines de barrio y laburar para las grandes ligas, es así, ahora estoy viendo a directores que la pegaron pero que tienen su toque personal, como Trapero o Coppola. Quiero hacer un cine de ese tipo, que tenga éxito pero que a la vez sea personal. Me parece que mi corto tiene esa cosa exitosa porque tiene un final sorpresivo”.
  • VI Termina la proyección, y luego de que nos hayan tirado un mamut por la cabeza, aparece nuestra amiga de Warner y lanza un “wowww”. Llegan las preguntas del público: Axel Kutchevasky pregunta excitado cuántas tomas de efectos especiales hizo el director, Roland contesta: “600”.
  • VII Hay películas de Hollywood que me encantan (El vengador del futuro, la saga Indiana Jones, Tiburón, y miles más) y he visto Solaris de Tarkovsky y me pareció un plomo insoportable. Es interesante ver y conocer cuál es la lógica del cine actual expresada por el propio director. Nuestra jefa de Warner nos despide, y nos profetiza que la película “va a ser un blockbuster, estamos seguros de eso. Sólo necesitamos de ustedes, necesitamos lobbystas.”
  • PD: Mañana tengo que ir a una conferencia de Antonio Banderas, el orden del día de la charla con Banderas es:   -cine.  -su aspecto solidario.   – su perfume.

Toda la vida tiene música, hoy

1- From which I came- A Magic world- Eels

La primera vez que supe de Eels fue por una nota en una revista en el 97 , ahí aparecía E, el cantante, un loser de aquellos, uno de los pocos que quedan. E contaba todas y cada una de sus desgracias: padre alcohólico – madre depresiva – hermana suicidada, una linda serie. La música que hacen es triste pero deja algo de luz en el fondo, y eso está bien. La primera vez que le hice escuchar el primer disco de Eels, Beautiful freak, a mi mujer, por entonces novia, le encantó y eso me gustó mucho. Hay gente que no tolera la música melancólica, depresiva, tal vez por el temor a ver afectado su delicado estado mental, ellos se la pierden. Eels es una gran banda y este tema es el que abre su último disco doble. El único video que conseguí de la canción es uno con imágenes de la película Mi vecino Totoro de Hayao Miyazaki, el mismo de El viaje de Chihiro. Si se aburrieron de ver películas de Disney vean a Miyazaki, un distinto.

2- Pet Shop Boys- Being boring

Esta canción me puede, es absolutamente adictiva. En las fiestas de 15 bailábamos a los Pet Shop más grasas y afectados: Domino dancing, Always on my mind, etc. Con Being boring hacen la canción pop perfecta, y aunque tiene un tono melancólico y confesional, es bailable y alegre. El director del video es el fotógrafo Bruce Weber, y no es apto para homofóbicos.

3- Jeff Buckley- Grace

Grace de Jeff Buckley es uno de los discos mejor grabados y poderosos que escuché en mi vida. Apareció en 1994, plena explosión grunge y la banda en el video aparece con el uniforme de ocasión: camisas leñadoras, bermudas y pelo largo, pero me parece que Buckley era otra cosa, su música está más cerca de lo místico, casi religioso. Canta, vocaliza, no susurra, te tira la garganta al pecho.

Manu Zen

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El otro día lo escuchaba a Manu Chao por la radio con Pergolini, decía cosas interesantes, Pergolini le preguntaba si cuando estaba de gira iba a ver otras bandas, por ejemplo Pink Floyd, Manu contestaba que no, que le aburrían, que el rock actual era la cosa más conservadora del mundo, que hasta el catering era una pose ensayada. Pergolini asentía. Le preguntó de qué equipo era hincha, Manu contestó que de ninguno, del que juegue más bonito, por ejemplo en la final del mundial fue hincha en el primer tiempo de Francia y en el segundo de Italia.
Para algunos esa actitud “superada” puede indignar, necesitamos tanto pertenecer a algo, identificarnos con algo tan mísero como un remera, un grupo de rock, un apellido, un país, un barrio, una profesión, una empresa, que nos molesta que venga uno y diga que todo le da igual, que vive el día a día, que no es de ningún lugar, que vive al margen. Nosotros nos “comprometemos”, le hacemos el aguante a la vida, nos jugamos, él no. ¿Le creemos o no?, ¿será posible vivir así sin tantas “seguridades”, “compromisos”, “verdades” ? Sí, ya sé, él no tiene nada que perder, lo tiene todo supuestamente, vende muchos discos, hace lo que quiere.
Manu me hace acordar a cosas que leí sobre el budismo zen: la idea del desapego, vivir el presente como única realidad, no atarse a nada, esquivar la meta y el éxito y disfrutar el camino. Hoy se nos hace tan difícil. Que alguien nos ayude.