Archivo mensual: noviembre 2007

La caída de los ídolos

  • Me invitaron a ver la privada de Luca, la película, una nueva revisión de la caótica vida de Luca Prodan, el cantante de Sumo, esa banda que estaba buena cuando imitaba a Joy Division, pero después se chaboneó, se futbolizó, igual que casi todo lo llamado “rock argentino actual”. Luca me pareció siempre un tipo simpático, abierto, sus noches tomando ginebra y conversando con cualquiera, el Abasto. Creo que lo más interesante que hizo fue traer discos que acá no se conocían (Joy Division, Nick Drake, Peter Hammill) y mostrárselos a sus amigos. Alguna vez hablé con un par de personas que se cruzaron con él y me contaron que no era gran cosa, parece que el halo de “genialidad” que le atribuyen no era tal, lo creamos nosotros, los mortales, tal vez poniendo en esa persona todos nuestros deseos cobardes. Pobre Luca, parece que en el fondo era muy tímido, muy inseguro, como cualquiera de nosotros. Igual que Charly García.
  • Me acuerdo que a los 15,16 años me compré un cassete que se llamaba “Invasión 88”, era un compilado de bandas punk argentinas, yo iba a un colegio muy católico y conservador y mi forma medio autista de rebelarme era escuchar esas bandas que tenían nombres como Comando suicida, Rigidez Kadavérica, Los Laxantes, Flema, todo muy excitante y extraño. Me pasaba las tardes en la Bond Street en la época en que entrabas y había un grafitti que decía: “no te confundas, esta galería mezcla balas con skate”. Ahí me pasaba horas buscando algún poster de Génesis o Marillion y leyendo revistas Pelo viejas. Sí, era medio contradictorio, me gustaba mucho el rock sinfónico (King Crimson, Camel, Gentle Giant) pero escuchaba punk contestatario, mal grabado y gritón. También me colgaba viendo las fotos de los Sex Pistols, la pinta de los cuatro pistolas era algo que atraía a cualquiera, esa pose provocadora y sucia me causaba admiración y respeto. Hace un par de años vi un documental sobre el punk rock en los 70 y la desilusión fue grande, los Sex Pistols no eran más que cuatro idiotas, casi retardados, quemados por aspirar pegamento. Los mostraban dando una entrevista, haciendo lío, y daban lástima, eran cuatro estudiantines en Bariloche tratando de prender fuego la nieve. Una idiotez. Su supuesta rebelión y choque contra el sistema y la Reina no eran nada, sólo una remera que decía “Odio a Pink Floyd”.
  • Temo que con Luca, la película me pase lo mismo. Lo van a mostrar como el tipo que inventó el “fuck you”. Un día me crucé con el hermano de Luca, Andrea Prodan, en el Gran Rex viendo a Lou Reed en el 96, estaba con su mujer embarazada, esperando su primer hijo, me contó que era actor y que venía de protagonizar una película en Italia, me dejó un teléfono para llamarlo, muy cordial, sencillo. Buena gente. En el fondo era uno más entre todos que escuchaba y cantaba “Satellite of love”.
Anuncios

La fábrica de sonrisas, la Hora 25 y REM

La cámara fotográfica de Sony que capta sonrisas

La Cyber-shot T se disparará automáticamente cuando en el cuadro del visor entra una cara sonriente.

La compañía japonesa de productos electrónicos Sony lanzará una cámara que saca fotos automáticamente cuando detecta un rostro sonriente, según informaron hoy a Kyodo fuentes de la empresa. La serie Cyber-shot T se disparará automáticamente cuando en el cuadro del visor entra una cara sonriente. El nuevo producto podrá hasta sacar seis fotos seguidas en el modo automático y el usuario podrá programar tres tipos de sonrisa en la cámara: una sonrisa ligera, una sonrisa normal y una sonrisa amplia.

——————-

” ¿Qué dice el americano?
Te ordena sonreir…
Moritz miró a Suzanna y al pequeño. Su frente se ensombreció y los ojos se les llenaron de lágrimas. Le ordenadan sonreír, pero no podía…Aquello era el final. No podía resistir más. Ningún hombre hubiera podido resistir más.
Keep smiling!, ordenó el oficial con los ojos fijos en Iohann Moritz. Smiling!, Smiling!, keep smiling!

La Hora 25, C.Virgil Gheorghiu.

——————————–

REM  “Its the end of the world as we know it (and I feel fine)”

5 razones para ver a Win Wenders (nota escrita para la revista Cinemanía de Junio de 2006)

5 razones Wim Wenders

images-11.jpg

Humanista, observador y transmisor incansable de la complejidad de las personas y de sus conflictos existenciales, multipremiado, y no por Hollywood, sino por festivales prestigiosos (Cannes, Berlín, Venecia), el director alemán es además un curioso fotógrafo y un melómano exquisito.

Contemplación y parsimonia
Su saga más ¨aérea¨ (Las alas del deseo, Tan lejos, tan cerca) se mueve entre lo etéreo y la sordidez del mundo. Angelotes caídos buscan salir de la morosidad puritana para lanzarse a la vida y ver las cosas en colores, todo con el trasfondo de una Berlín dividida. La banda sonora, con un cameo inquietante de Nick Cave y su grupo The Bad Seeds tocando en un club berlinés, y la notable actuación de Bruno Ganz (su actor fetiche), como Damiel, el angel harto de consolar a los desolados terrestres y con ansias de sentir cómo es el gusto del café y enamorarse, merecen la visión de la primera parte de la saga.

Buscador de caminos
Sus primeras películas Alicia en las ciudades (1974), Wrong move (1975) y Kings of the road (1976) son claras muestras de la obsesión de Wenders por las road movies y su significado existencial. Un escritor desesperado no puede manejar su frustración ante la hoja en blanco y se lanza a los caminos como vía de redención (Alicia en las ciudades). La angustia que nos trasmitía ese personaje se amplifica y perfecciona en su obra maestra, Paris, Texas (1984), Wenders nos permite dar una vuelta por el desierto de Texas con Travis (Harry Dean Stanton), un delicioso perdedor- perdido que busca quién sabe qué. La escena final de la charla telefónica en el peep-show entre Travis y su omitida mujer, una irresistible Nastassja Kinski, son una perfecta síntesis del amor más descarnado y sincero.

Saxo y violines
No busquen excesos en sus películas, el erotismo se evidencia en escasas escenas timoratas. La violencia extrema y con tintes coreográficos, tan en boga en el cine actual, es una mala palabra en su decálogo. Las tensiones se perciben en el ambiente, en paisajes abismales y librados al azar, en personajes angustiosos y deseosos de consuelo. Como él mismo lo explicita: ¨sexo y violencia no fueron nunca mi tema, yo estuve siempre más con el saxo y los violines¨.

El rock es mi forma de ser
“El rock and roll salvó mi vida”, confesó Wenders, como tantos otros alguna vez, “es el tipo de música que me dio un sentimiento de identidad, que me mostró que tenía derecho a disfrutar, a imaginar, a hacer algo. Si no fuera por el rock, hoy sería un abogado”. Sus contribuciones para documentar y sacar a la luz a oscuras gemas de la música son muestra de su pasión por los artistas como seres talentosos y atribulados, buen ejemplo es la aclamada y tierna Buena Vista Social Club (1999), realizada junto a su amigo Ry Cooder o su capítulo de la historia del blues, The Soul of a man (2003), producida por Martin Scorsese, en donde escarba en las raíces de la música popular americana. Todas sus bandas sonoras son fuentes de evocación.

Actualidad en el post western
Su última creación es Don’ t come knocking, su segunda colaboración con Sam Shepard, y que el propio escritor norteamericano protagoniza. Descripta por los propios autores como una suerte de “post western”, cuenta la historia de Howard Spence (Shepard), una ex- estrella del cine western que se alimenta del rencor y da muestras de su patetismo a cada paso que da. La posibilidad de tener un hijo perdido parece ser su última esperanza. El elenco cuenta con Jessica Lange y Tim Roth. La música muestra al mítico T- Bone Burnett.

harry-dean-stanton-paris.jpg

Perfil
Nace el 5 de marzo de 1945 en Düsserdolf, Alemania. Estudia medicina y filosofía, pero los abandona prontamente para probar suerte como pintor. Su falta de talento es marcada, y es rechazado en la Academia de París. Comienza a trabajar en un atelier, y se vuelve un visitante habitual de la cinemateca francesa, llegando a ver hasta cinco películas por día. La pantalla grande lo hipnotiza. De vuelta en Alemania, inicia sus estudios de cine en la misma escuela en la que fue rechazado R.W Fassbinder (como respuesta a la negativa, Fassbinder se larga a filmar cortos para que vean su gruesa equivocación), y colabora en varias revistas como crítico. En 1971 se une a otros catorce jóvenes directores alemanes para formar una cooperativa de producción y distribución de películas, lo que luego se tranformaría en el ¨New German Cinema¨. Esta modalidad de producción independiente lo acompañaría durante el resto de su carrera.
Llega la prosperidad
En 1977, presenta El amigo americano, con apariciones memorables de Samuel Fuller y Nicholas Ray, que llama la atención de Francis Ford Coppola, quien lo invita a sumarse a Zoetrope para filmar Hammett. 1982 es el año de los primeros reconocimientos, El estado de las cosas gana el León de Plata en el festival de Venecia. Luego encuentra en el escritor Sam Shepard una prestigiosa musa para escribir historias, juntos idean el guión de París, Texas, basado en las Crónicas de moteles de Shepard. La película es premiada con la Palma de Oro en Cannes (1983). La fama y el público aumentan.
Las alas del deseo (1987) lo consagra definitivamente, y obtiene un nuevo premio en Cannes, ahora como director. Mostrando su generoso carácter dona los 5 mil dólares del premio a un joven director canadiense, Atom Egoyan. En esa época comienza a publicar sus primeros libros de fotos, con los que trasmite su fascinación por los paisajes desolados del oeste americano. 1991 marca el fin de un largo anhelo para el director, completa la filmación de Hasta el fin del mundo, su grandilocuente proyecto de ciencia ficción, previamente había homenajeado en Tokyo- Ga a su maestro, el mítico director japonés Yasujiro Ozu.
Casado en seis oportunidades, trabajo con cada una de sus mujeres en alguna de sus películas. Con el Hotel del millón de dólares (2000) afianza su relación con Bono, el mesiánico líder de U2, quien sentó las bases del guión y escribió la banda sonora. Y en Tierra de abundancia (2004) da su mirada sobre los norteamericanos post 11 de septiembre: dolor, paranoia y confusión.
“Cuando empecé a hacer cine, pensé que solo sería para hacer visible el mundo de lo visible. Yo creía que el cine se inventó para este mundo físico —que se ve—, pero después empecé a darme cuenta que el cine, precisamente, tenía esta magia de poder hacer visible lo invisible. Creo que ésto lo aprendí – explica Wenders- cuando estaba haciendo Cielo sobre Berlín (1987) y luego lo intenté otra vez con ¡Tan lejos, tan cerca! (1993) y desde entonces empecé a hacer las dos cosas, enseñar el mundo y luego lo que hay detrás de éste”.

Tres fotos, tres historias

Estas 3 fotos las saqué durante una investigación que hice entre febrero y mayo de este año sobre el movimiento de Comercio Justo en la Argentina. El Comercio Justo es básicamente comprar con conciencia y promover formas de producción justas y sustentables, ver qué consumimos y a quién estamos beneficiando con nuestra compra. Aquí hay tres historias de personas muy valiosas que conocí durante esos viajes al Chaco y Bariloche.

p4050047.jpg

Toty Flores, diputado

Toty Flores se define así mismo como “emprendedor por convicción”.
En 1995 se quedó sin su trabajo de obrero metalúrgico y formó el Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza (MTD), cortó calles y fue uno de los primeros en recibir el apodo de “piquetero”. Hoy es fundador de la Cooperativa La Juanita y Centro para la Educación y Formación de Cultura Comunitaria, en La Matanza. Allí, un grupo de desocupados como él crearon una usina de trabajo y cultura solidaria, rechazaron los Planes Trabajar que les ofreció el gobierno por considerarlos un método esclavizante y construyeron un taller textil, una panadería, un jardin de infantes y van por más. Su sueño es crear una Universidad. Un espacio desde donde difundir todo el entusiasmo y
la esperanza que uno se contagia cuando está en ese lugar. El 10 de diciembre asume como Diputado Nacional.
En la foto, Toty aparece sosteniendo un copo de algodón en Pampa del Indio, Chaco. La Cooperativa de Toty forma parte de una cadena textil justa y solidaria que este año exportó 40.000 remeras de algodón a Italia. La cadena nace allí, en el Chaco, en una comunidad de 600 familias indígenas tobas que tienen como legado cultural y laboral el cultivo del algodón. Ese algodón, una vez cosechado a mano por las familias tobas, es enviado a la ciudad de Pigüé (Bs.As) donde continúa la cadena textil. En esta nueva etapa participan los socios de Textiles Pigüé, la fábrica donde se hacían las remeras de la selección de fútbol y que iba a ser cerrada por sus dueños en el 2003, pero fue recuperada por sus trabajadores. Allí hacen el hilado y teñido de las telas. Finalmente viajan hasta La Matanza, donde el taller de la Cooperativa La Juanita, conformado por 8 mujeres, realiza la costura y acabo final de las remeras. De allí viajan en barco a Italia, para ser vendidas en Tiendas de Comercio Justo italianas.

p4050049.jpg

Mártires López, algodonero

Mártires López es el líder de la Unión Campesina, un grupo de 600 pequeños productores algodoneros indígenas y criollos de Pampa del Indio, en el Chaco.
Juntos volvieron a cultivar algodón luego de 10 años.
En 1997 el precio del algodón cae en el mundo y los tobas dejan el cultivo, viven momentos de pobreza extrema que los lleva a realizar una marcha de 300 kilómetros pidiendo alimento y ayuda.
Hoy toda la familia toba regresa a la cosecha, y utiliza sus métodos ancestrales, que parten de un respeto profundo por la naturaleza que los rodea. El cultivo es manual y no utiliza ningún elemento que agreda al medio ambiente. Es así como consiguen un algodón de primera calidad que se utiliza como la materia prima fundamental para confeccionar remeras. Cada familia toba tiene una hectárea de campo para el cultivo, eso equivale a una tonelada de algodón por cosecha anual. La venta de esa cosecha es casi el único ingreso que tiene la familia toba en todo el año.
Gracias a que forman parte de una cadena textil justa y solidaria junto a Toty Flores, logran un ingreso mayor por tonelada del que obtendrían en el mercado corriente.
Este algodón toba se transforma en una remera que se vende en Italia.

p4110042.jpg

Viviana, tejedora

Viviana Ferrada hace tejido en dos agujas con lana de ovejas patagónicas, es algo que heredó de su madre Rosalía. Juntas forman parte del Mercado de la Estepa, un emprendimiento creado por Roberto Killmeate en Dina Huapi, un pequeño pueblo cercano a Bariloche.
Allí, en un gran local que da a la ruta, se reunen artesanos de toda la estepa patagónica para mostrar y vender sus productos. Cada uno se encarga de atender el local una vez a la semana, la venta es sin intermediarios, del productor al consumidor. Viviana atiende el local y vende los sueters que se ven en la foto. Están hechos con lana natural y los dibujos que muestran siguen las tramas de antiguos diseños indígenas.
El Mercado de la Estepa tiene como objetivo dar un espacio de comercialización y brindar asesoramiento a los artesanos desperdigados en la inmensa estepa patagónica, personas que viven aisladas, soportando duros inviernos y que no saben cómo comercializar sus productos, ya sean dulces caseros, artesanías en madera, ponchos o abrigos de lana, todos nacidos de la tierra que los circunda, genuinos y con una extraña sabiduría.

Tal vez lo más valioso del Mercado es el sentimiento de revalorización y dignidad que disfrutan estas personas cuando alguien les compra un producto y ellos les explican cómo está hecho.
Como confiesa Rosalía, la madre de Viviana, “yo vendo directamente lo que hice con mis manos, y siento orgullo, uno valoriza más lo que hace, me siento mejor, me doy más importancia, siento que puedo hacer muchas cosas”.

Algunas cosas V

• Un día papá, despidiéndose de mí porque se iban con mamá no sé adónde, me estampa un “no seas como nosotros”. Tu papá, aquel te crió, que es tu modelo, te pide que no lo imites. No importa. Si me dieran a elegir, los elegiría nuevamente, sin dudas. ¿Quién puede negar a sus padres? Yo no. Y a pesar de miles de angustias, temores, enojos, los considero únicos.

Algunas cosas IV

• Ibamos de compras o a comer con mamá, y en el camino se nos unía Ansiedad, esa amiga que nadie invitó, que arma lío. Yo sufría hasta el hartazgo, y la cosa terminaba a las patadas, yo y mi paciencia solemne decían basta, y la dejaba sola, herida. Luego nos hacíamos amigos de vuelta.

Algunas cosas III

• Me acuerdo de los partidos de squash con papá a los 11, 12 años, de mi rabietas en la cancha porque él me ganaba. De la vergüenza que me daba ir a jugar con él porque se ponía pantalones largos celestes combinados con medias amarillas, y para mí eso estaba mal, no pegaba, ¡y qué pensaría la gente al verme jugar con alguien viejo y que se vestía de manera tan ridícula! Hoy jugaría un millón de partidos más, sólo para revivir cómo eran. O de las idas al cine, y de esa vez que no nos dejaron entrar a ver “Pelotón” porque yo era muy chico, calle Lavalle, cines que ya no existen.