¿Se animaría Susana Giménez a empuñar, en persona, un fusil para borrar del mapa a algún indeseable y así cumplir, primero que nadie, con su tremebundo apotegma de que “el que mata debe morir”, tan difundido por estos días? ¿Inyectaría Sandro, con sus propias manos, la dosis letal que mandase para el otro lado al primer criminal que se cruzase en su camino?
Pablo Sirvén, desde La Nación, pone un poco de “mesura” a tanta proclama de idiotas funcionales como éste .
2 comentarios
Marzo 15, 2009 a las 7:35 pm
tu comentario es di lo pior.
Marzo 17, 2009 a las 3:36 pm
Hola Johnny, no sé, por lo menos tengo una opinión, cuál es la tuya?