http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/6-14000-2009-05-26.html
La foto que se ve es mía, malditos derechos de autor !!
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Columnista invitado
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Estos profetas del miedo, del descontrol, son los mismos a los que después no se les mueve un pelo cuando sus geniales estrategias económicas se van al tacho (por ejemplo, la crisis financiera mundial que se vive hoy). Cuando uno lee a estos “economistas” se ve muy claro que desean fervientemente que haya una crisis, que el país se caiga a pedazos, no les importa nada, sólo recoger los pedazos que sobran e imponer sus negocios nuevamente.
Viejo, cierren las fábrica de “economistas cínicos” y pongan una escuela de oficios, seguro nos va a ir mejor!
)
“Si hay algo que hace que Dostoievsky tenga un valor incalculable para los lectores y escritores americanos es que parece poseer niveles de pasión, convicción y compromiso con cuestiones morales profundas que nosotros- la gente de aquí y de ahora- no nos permitimos o no podemos permitirnos…creo que cualquier escritor-lector americano se verá a sí mismo impelido a pensar muy seriamente en qué es exactamente lo que hace que muchos de los novelistas de nuestro país y nuestra época parezcan tan superficiales y pusilánimes en sus temas, tan moralmente empobrecidos, en comparación con Gogol o Dostoievsky…nos hace preguntarnos por qué parece que en nuestro arte necesitamos distanciarnos mediante la ironía de las convicciones profundas o de las preguntas desesperadas, de forma que los escritores contemporáneos tienen que convertirlas en bromas o bien intentar abordarlas bajo el disfraz de algo como la cita intertextual o la yuxtaposición incongruente, metiendo las cosas realmente urgentes entre asteriscos como parte de alguna floritura multivalente de desfamiliarización o alguna mierda parecida”.
David Foster Wallace en Hablemos de langostas.
La Argentina necesita más integración Juan Carr (Titular de la Red Solidaria)
La Argentina necesita juntarse, reunirse, aunarse, integrarse. Éste es un momento de enorme fragmentación, división, enojos varios, internas. La realidad de la gente, del pueblo, tiene que ver con el hambre, la desnutrición, el dengue, el chagas, la tuberculosis, las personas mayores solas, las esperas en los transplantes. Es una agenda que requiere que estemos unidos, juntos, integrados. La imagen de un chico adolescente armado es muy fuerte, pero también es tremendamente dura y violenta la imagen de un muro. Creo que es una decisión que va a ser revaluada, repensada. En San Isidro hay personas y dirigentes razonables y sensibles. Tengo una especie de consuelo en el sentido de que de los dos lados del muro se escuchan voces en desacuerdo. Dentro de todo esto, me da una suave alegría. Una esperanza. Se va a replantear porque hay unidad en el rechazo. No quiero generalizar sobre los vecinos de La Horqueta, pero en la Argentina es común pensar al otro fuera del nosotros, es habitual. Igual fuera de este muro, de estas circunstancias, la Argentina de a ratos nos sorprende muchísimo y bien. Repito, mi consuelo es que de los dos lados del muro la mayoría no debe de estar de acuerdo.
Está muy bien porque brinda seguridad Juan Carlos Blumberg (Titular de la Fundación Axel Blumberg)
Es importante la instalación del muro. Esto ya se ha hecho en otros lados. En este caso, en la calle Uruguay, estamos frente a un caos donde se suceden constantemente los robos. Lo que quiere hacer el intendente Gustavo Posse es brindarle seguridad a la gente de su municipio. En San Isidro se han instalado cámaras y hay un centro de monitoreo. Habrá pasajes donde la policía podrá controlar el paso. En Brasil, por ejemplo, el presidente Lula está cerrando la favela de Río de Janeiro para controlar el acceso, porque allí vive mucha gente buena pero es necesaria la prevención. Se trata de brindarle seguridad al pueblo, a los ciudadanos. Con este control, uno puede saber quién pasa. Se trata de darle prioridad a la vida de los seres humanos y no proteger a los asesinos, con excusas de los derechos humanos. Estamos con problemas gravísimos y el Gobierno no hace nada. Me parece bien lo que hace el intendente y creo que se debería copiarlo. En la Fundación Axel Blumberg, el 70% de los casos que atendemos es de gente humilde, a la que la asaltan, roban y matan. Ésa es la triste realidad, aunque otros prefieran mencionar que la inseguridad es sólo una sensación.
Entrevista que le hice a Gabriel Grün, artista, a propósito de su muestra en Wussmann que se inaugura el martes 31 de marzo, Venezuela 570.
“Soy un preciosista”
Gabriel Grün es un rara avis dentro del mundo de los artistas jóvenes, lejos de la estética trash, de los guiños “modernos” y de cierta exaltación del naif que se ve en muchos de sus coetáneos, Grün pinta como los de antes, y verlo trabajar deja en claro que se toma en serio, y con cierto apostolado, su papel como artista. Su proclama es recuperar el “oficio” de la pintura, en una línea cercana a la pasión que pone un ebanista o un orfebre en sus obras.
En su casa- estudio del Abasto, donde vive junto a la escultora Lorena Guzmán, está trabajando en las últimas obras que formarán parte de la muestra que se inaugura en Wussmann el próximo 31 de marzo. Entre óleos preparados por él a la vieja usanza, un espejo convexo que domina la escena y algunas telas en blanco que esperan su turno con ansiedad, Grün ensaya su próximo paso en esta cruzada por pintar cada vez mejor.

Contanos sobre qué va a tratar la muestra en Wussmann…
Estas obras son la última producción que realicé, es un año de trabajo, no tienen un eje en común. Son bastante distintas entre sí, tanto en el tema como en el formato, y en la forma de pintar también. Hay temas mitológicos que están ligados con lo que hacía antes y son recreaciones. Lo que hay en particular es que para esta muestra estoy trabajando en formatos bastante grandes, no de una forma forzada, sino pensando en el espacio de la galería que es imponente, y en donde muchas obras chicas se pueden llegar a perder.
Tu pintura puede tener cierta relación con lo que hace Nahuel Vecino, que también explora en elementos de la pintura clásica, académica, pero él le agrega algún gesto irónico, algún guiño contemporáneo. Vos no utilizás esos recursos…
Sí, pero que no lo haga no quiere decir que me parezca mal o algo por el estilo. Simplemente, muchos otros como Nahuel, que pintan figuración bien, a veces recurren a eso, algunos lo hacen sinceramente, otros lo hacen porque se ven forzados a eso. Tiene que ver con que te dicen “está bien, vos pintás, pero ¿por qué no hacés fotografía, videoarte ?, ¿qué lo justifica?, si pintar es aburrido, es viejo…” Yo, en lo personal prefiero escaparme de esos recursos porque para mí sería fácil ponerle una campera de cuero a una figura y decir “mirá la contraposición”, pero eso ya se hizo a principios de siglo, todo el mundo que pintaba bien en mayor o menor medida quería demostrar y hacer explícito este juego entre decir “mirá, hice esta pintura pero mirá los 80s, los 90s…”. En los temas recreo situaciones que han sido pintadas miles de veces en la historia del arte, lo que pretendo es, con más o menos energía, continuar la tradición de lo que a mí me gusta y no creo necesario esforzarme en decir “pero vivo en el 2009”…No creo sea necesario subrayarlo todo el tiempo, creo que igual aparece. Hoy el arte contemporáneo tiene una fijación con que lo lindo por sí mismo no vale, tiene que ser otra cosa, tiene que dar un mensaje…

¿ Cómo te formás y mejorás tu estilo?, ¿ trabajás de una manera autodidacta?
Sí, hace muchos años que es así, hay un momento en donde de mirar obra uno aprende más que de otras cosas. Cuando vas a un museo, cuando ves obra de alguien que te gusta, aprendés mirando, tratando de imaginarte cómo lo hizo…
Vas probando diferentes técnicas…
Sí, sobre todo en esta muestra hay bastantes diferencias entre cuadro y cuadro, cómo se han construido, los colores, hay paletas distintas.
¿ Con qué modelos trabajás las figuras humanas?
Por lo general son figuras idealizadas a mi manera, porque mucha gente me critica la figuración que tengo, sobre todo la femenina, la ven fea, afeada, no comparte los cánones del cine y las revistas. Me han dicho que odio al cuerpo femenino y ese tipo cosas y es algo que está muy lejos de la realidad… (risas). Las figuras muchas veces están basadas en una intención pictórica, experimentando con el cuerpo, torciéndolo, moviéndolo, tratando de expresar cosas.

¿ Qué esperás del espectador ante tu obra?, muchos artistas hablan del otro como “el que completa la obra”, le da un significado…
Sí, escuché muchas veces eso, de diferentes artistas y en diferentes épocas y no lo entiendo. Evidentemente me siento bien cuando alguien ve en mi obra algo que quise poner, o me dice algo que yo no sabía y me gusta el significado que encuentra. O veo que disfruta por algo que ve, o sueña algo esa noche por una imagen que vio. También, como un sistema de autodefensa de las críticas negativas, uno hace como que no le importa demasiado. La verdad es que no me cambia, si gusta bien, y si no yo voy a seguir, mi obra en mi cabeza tiene una lógica propia independiente de cualquier otra cosa. No es una cuestión de soberbia, ni despectiva…si una mala crítica hace que esté deprimido, eso va alterar mi próxima obra, pero no voy a hacer obra para complacer a nadie, es muy peligroso. El primer espectador soy yo y soy el principal, si es para complacer, es para mí primero y ojala le caiga bien a la gente después…

Se nota que ves tu obra como un rescate del “oficio” del pintor, una reivindicación de la pintura…
Estoy de acuerdo en verlo como una reivindicación, pero tampoco me interesa salir en la tapa de Art Today y que diga “Grün reivindicó la pintura”, primero porque hay un montón de gente hoy que pinta mucho mejor que yo. Segundo, porque es un tema más personal, yo me acuerdo de chiquito quedándome como loco con una pintura que ni siquiera entendía.Es eso. Cuando yo dibujo, pinto, ¿a dónde quiero llegar?, quiero llegar a eso mismo que me fascinó del principio.El trabajo del pintor, en gran medida, es poder insistir. La fuerza de voluntad es muy importante, uno mismo se exige a que las cosas salgan bien.





“Me gustan muchos lugares de Buenos Aires, me gusta mucho Retiro, el Kavanagh, por ejemplo, es un edificio que encuentro notable. Me da el aura de estar siempre perdido en el tiempo, uno lo mira y podría estar en los años 40 fácilmente. Es un lugar de apogeo. El edificio Barolo también tiene esa cosa progresista, casi utópica de la ciudad. Me da pena todo lo que está ocurriendo en Palermo “Hollywood”, toda esa cosa inmobiliaria, ahí la ciudad se está cayendo. Buenos Aires en el último tiempo es una ciudad de calamidad. Es grave lo que ocurre, de aquí a 10 años esto no va a tener ningún tipo de personalidad, es grave. Se están perdiendo una ciudad fantástica”
“ Soy colecionista de música desde pequeño, es mi pasión, nunca paro, sigo siempre investigando lo que hay. Me gusta un extenso abanico de formas musicales, creo que mi más grande pasión es por la música electrónica alemana de los 70, el krautrock, el spacerock, el rock psicodélico de los 70. Me gusta mucho la música docta, los serialistas, dodecafónicos, hay una cosa muy alemana en la música que me persigue, son muy exploradores los alemanes y siempre caigo en ellos.”

” Yo siempre pinto con música, siempre hay un ambiente sonoro y musical que no me permite estar en silencio. Eso se representa bastante en mis trabajos, son bastantes musicales, a veces son como pentagramas. Son como mapas también, por eso el tema de la ciudad, son muy cartográficos. Mi gran influencia en el tema artístico son las vanguardias, y en ellas siempre estuvo esa relación entre la ciudad, la plástica, lo musical, esa cosa berlinesa, el expresionismo alemán, el futurismo italiano, las vanguardias soviéticas, el dadaísmo, ese es mi punto de partida. Soy muy vanguardista en el sentido clásico de la palabra para entender lo que hago, y busco que eso se manifieste.”
“Para mi el arte es complejidad, no me gusta el arte por el arte, o el arte que remite a una moda. Me gusta que remita a referencias fuertes, implacables…Me parece que hoy en día los artistas carecen de crítica, todos están en un plano muy aburguesado, se plantan con mucho miedo frente a todo, a los galeristas, a la crítica. Les falta rigor, les falta decir cosas interesantes. Me parece también que son bastante ignorantes, tienen un mundo muy acotado. Eso lo veo mucho en Chile, los artistas vienen de una clase burguesa dominante que tiene todo muy resuelto, entonces no hay lucha en el interior, no hay tensión, drama en lo que hacen. Si uno tiene la suerte de ser artista en este mundo, que es una suerte, uno tiene que sacrificarse, hacerse mierda. El arte tiene una dimensión heroica, si uno se mete en Hegel, en los clásicos griegos, el arte no es tontera, si tenemos la suerte de ser artistas, lo mínimo que podemos hacer es luchar por ciertas cosas.”

” Me gusta mucho la obra de Berni, De la Vega me parece fantástico. Berni tiene en su obra esa capacidad de sofocar, de dar interés en el receptor, de hacerte ver que hay un mundo allí, hay tragedia, hay drama, reflexión, lucha de clases. La obra de Ferrari también tiene cosas muy interesantes, creo que en la Argentina hay muy buenos artistas. Giulia Kosice también me gusta mucho, Spilimbergo. Lo nuevo está en una dinámica cultural distinta, Siquier, Stupia, Pablo Suarez, Alberto Heredia, todos son muy buenos. Hoy los artistas también están muy retrotraídos a su espacio íntimo, se han creído mucho lo de la muerte de las ideologías, de que ya no hay nada que decir, son ingenuos y repiten fórmulas reaccionarias, el arte tiene que ir más allá, cuando hacés una exposición estás entregando un mensaje que tiene que ser leído desde muchas posiciones, es un mensaje histórico…la obra de arte que me interesa desarollar como persona es una obra extendida, polivalente, rigurosa, crítica, extraña, divertida, retórica, que sea inabarcable.”

“Me influencia mucho la arquitectura, el cine, el concepto de modernidad, la Bauhaus. Cuando vi “2001: odisea del espacio” encontré muchas claves allí, con “Midnight Cowboy”, donde actúa Dustin Hoffman, lo mismo, allí está el concepto de ciudad como algo inabarcable, lleno de experiencias. Eso me interesa”.
” Chile me aburre, son países que se pierden la oportunidad de hacer cosas interesantes, es carísimo y tiene una oferta cultural mucho más restingida que la de Argentina. La calidad de vida está muy por el suelo, uno llega a la casa para ver televisión…Yo me fui de allí porque no pasa nada, la capacidad crítica de ir más allá de las cosas es muy difícil.”
Julio 2008.
Hola, volví…Voy a postear una serie de entrevistas en primera persona que les hice a artistas que mostraron obra en Wussmann, y que ya publiqué en el blog de Wussmann (wussmannblog.wordpress.com). Las fotos son mías también.
Nos vemos!
“Si tengo que elegir tres edificios de Buenos Aires: el Kavanagh, la estación Retiro y el Puente de la Mujer en Puerto Madero. Un edificio de viviendas, una estación de trenes y un puente”.

“Entre las obras de arte que más me gustan, están cualquier ready made de Duchamp, sobre todo el primero, el portabotellas, creo que es una obra muy importante. Como contraste elijo una de las esculturas de Brancusi, las de las aves, y todo Leonardo Da Vinci, sobre todo sus dibujos”.

“En cine todo Cronenberg, cualquiera de sus películas, algunas de Fellini, no todas, La Strada y Roma, y Visconti, cualquiera, de Visconti todo. De Cronenberg me interesa mucho la violencia y esa no explicación de la violencia, ese clima mezclado con erotismo. Y hay un cuarto que me gustaba que es el de Paris, Texas, Win Wenders, pero después desmejoró mucho”.

” De los artistas locales me interesan Gustavo Romano, que hace obras con nuevas tecnologías, Jorge Macchi y hay una artista que se llama Mara Fakin, que me parece excelente. Hay otros, pero son los que se me ocurren ahora”.

Sobre Sonic mirror de Mika Kaurismaki.
La música es el remedio para el tamaño despropósito en el que se transforma el mundo de vez en cuando, y Billy Cobham es el placebo perfecto para las almas que buscan en el ritmo algún remanso, alguna señal. Así parece entenderlo Mika Kaurismaki, director finlandés, quien rastrea en la humanidad y la destreza del mítico baterista Bill Cobham, quien tocó con Miles Davis y la Mahavishnu Orchestra entre otros, para encontrar una prueba fehaciente de que la música puede ser un gran antídoto para estos tiempos.
Kaurismaki pivotea entre dos realidades muy distintas y que en cierta forma reflejan el mundo actual: las calles de Río de Janeiro, llenas de esa vitalidad grosera y surreal, de habitantes a los que uno envidia su alegría y su estoicismo, y la opulenta, correcta y frígida Suiza: aquí los niños no ríen, son autistas, y la música, en especial los timbres percusivos, son el puente para salir de sí mismos. Subdesarrollo e hiperdesarrollo, alegría y tristeza, desidia y eficiencia, calor y frío, el mundo es una gran paradoja. Pero Cobham y sus tambores unen, y mientras recorre con cierta timidez las calles cariocas junto a tres niños que tocan en una escuela de samba, va descubriendo que sus orígenes están ahí, y que no hay con que darle: el ritmo nace con los tambores en África, con tribus que emigraron y repitieron eso de pegarle a algo como acción sagrada, vital y necesaria, miles de años de descarga y conexión con algo más grande. Es gracioso verlo a Cobham, quien tocó y toca jazz con vacas sagradas, intentar entender el patrón de una batucada, no lo encuentra, y así se lo ve medio perdido mientras un niño de 10 años le marca el rumbo.
Luego llega a la precisa y nevada Suiza, a un centro para jóvenes autistas. Ver a un autista es ver la desconfianza hecha persona, la gestualidad de sus caras es una mezcla de sufrimiento, indiferencia y locura. Son como nosotros cuando queremos hablarle a la chica que nos gusta pero no nos animamos, nos quedamos a mitad de camino, perdidos, frustrados, diciendo incoherencias y sobreexcitados. El autista parece que se va a conectar con el mundo que lo rodea pero no, hay una misteriosa voz interior que lo tira de nuevo para adentro. Es como tener un ser interno que te boicotea todo el tiempo, y que no te deja disfrutar de nada de los que ves a tu alrededor. Billy Cobham llega al lugar con un grupo de pecusionistas nigerianos, empiezan a tocar y los pacientes comienzan a reaccionar, hay caras de felicidad, saltos enloquecidos, intentos fallidos por seguir un ritmo, pedidos de silencio. De a poco se va formando una sesión delirante, donde todos tocan algo sin mucho sentido, tambores, campanas, timbales, un chico down aporrea un bombo y le va la vida en eso, caos total, free jazz autista…
Sonic mirror de Mika Kaurismaki, la dieron en el último Bacifi y ojalá algún alma caritativa la estrene. El mundo sería más habitable con estas películas.
Hoy voy a ver Rod Stewart gracias a que nos regalaron unas entraditas, hace mucho que no voy a un concierto en estadio (el último, creo, fue RS la segunda vez, aburridisimo), y quiero ver qué es eso de “la generación celular en los conciertos de rock”.
Sí, ya sé, hace rato que no escribo nada decente…lo demuestra el número calamitoso de visitas que recibo por día. No voy a poner las excusas clásicas del blogger (laburo, laburo, laburo), soy un irresponsable.
Espero escribir algo este fin de semana.
En estos días de confusión el arte es un buen refugio, visite: wussmannblog.wordpress.com
¿Che, ahora que los que cortan las rutas son la gente del campo, y no los “piqueteros”, está todo bien y es una medida legitimada por los medios?